lunes, 13 de julio de 2009

el regreso de Mirtha II

Cada vez me pregunto si alguna vez me daré cuenta que no debo volver sino nunca irme...
¿ Seré necesario llegar al mismo lugar siempre?
Grande Mirtha para vos y para mí.

A mi amiga Lols...

el robo...

"...(cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado..."
Julio Cortazar, Rayuela

jueves, 2 de julio de 2009

con poco basta

Ahogada casi en mi llanto escuché el telefono sonar. Otra vez. Y tu voz, también otra vez. Esta vez un poco timida, temblorosa, avergonzada, como si no supiera bien si lo que estaba por decir iba a ser correcto. Entonces escuché. Las disculpas que como mucho habré escuchado un par de veces. Ese estilo de pedir perdón. El quiere pedirme un poco de disculpas.Está un poco arrepentido. Estuvo un poco mal. Medio lo reconoce.
Ami, con eso me basta.

martes, 30 de junio de 2009

jugoso es irresistible

Luego de tomar distancia y vivir tranquila, paso por la cocina y agarro una mandarina. No puedo darme cuenta que di un paso en falso sino hasta que la pelé. Al momento, inevitablemente te descubro. Nunca antes habia notado la cantidad de ramificaciones que tiene sobre su piel. Mientras quito caprichosamente esos cabellos cítricos recuerdo que no fue hasta que te conocí que convertí el hábito en propio. Y es el momento en que me doy cuenta que tomar la mandarina me convirtió en ella... por mi culpa ya sin cáscara, sin hilos.Totalmente indefensa solo tu recuerdo me hace perdonarte. Entonces trato de volver a la delicada tarea de comer el fruto, se que es tan jugoso, aunque no puedo evitar el semillerio que me recuerda cómo sería la fruta perfecta. A esta altura, la cáscara, los cabellos, la fruta indefensa y las semillas no tiene memoria.

lunes, 29 de junio de 2009

la barbara

Nunca estuve tan lejos de la perfección. Por supuesto ya se cómo debo lucir, que cosas no decir, que sorisa vestir. Cuales teclas tocar, qué cajones abrir, cuantas veces negar. Y quizas no escuchar. Porque ya te entendí, ya te escuché, ya cedí. Fui perfecta e imperfecta. Pero ¿que es la perfección si no más que tu locura? Tu retorcida forma de ver la belleza. La mentira, el silencio.
Y se me revuelven las tripas de solo pensar... que debo pedir tu permiso para tocarte, que el miedo que tengo me hace no hablarte. Que no soy libre de de acariciarte. Otra vez voy a voltear sin poder hacerte el amor. Triste, muy triste.
Y no puedo, no puedo sonreir, no puedo bien lucir, no puedo no decir. Porque a tu locura la mía. No puedo soportar que no me quieras.